No puedo entender cómo unas banderitas y pronombres tienen más alcance que toda una red de personas enfermas y abusadoras aprovechándose de la inocencia de unos bebés.
Cómo puede importar más un equipo de fútbol y elecciones que castigar a esos adultos dañados y enfermos que lastiman y hieren a unos seres indefensos.
Claro, importan menos que un partido porque la gente cree en su superioridad para odiar a los infantes, para violar, vulnerar e ignorar el hecho de que los niños también tienen derechos, y más que nosotros los adultos pero en nuestra modita por odiar a las infancias preferimos ignorar la gravedad de la realidad que muchos nenes han sufrido.
Ojalá nunca, nunca, nunca me toque vivir una experiencia cercana a la que me leí, hoy no fue un buen día para tanta información. Pero tampoco podía seguir ignorando está asquerosa situación. Que la vida y que Dios nos perdonen por todas las atrocidades que los seres humanos hemos hecho a lo largo de tantos años; por supuesto que nos merecemos todo lo malo y todo lo que tenga que ser peor.
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