Si me hubieran dicho que el 2020 iba a ser un año en el cual pasaría más de 100 días encerrada 24/7 con Joseph en casa, hubiera creído que era una broma de mal gusto.
Sabemos, desde mi entrada anterior, por lo que veo fue el Mayo, que seguimos en pandemia y en contingencia. O al menos eso parece para una cierta cantidad de personas, mientras que otras (me incluyo la verdad) hemos estado saliendo tantito más a la realidad.
Bueno, el caso es que ya llegamos a octubre (mi mes favorito porque cumpleaños) y seguimos "encerrados" porque Covid-19. Han pasado muchísimas cosas, he sentido un chingo más y he tenido hasta Covid imaginario con solo pensarlo.
Joseph y yo seguimos pasando más de la mitad del día en casa, hemos aprendido a tolerarnos o tal vez a ignorarnos pero el caso es que ya no nos sentamos a llorar tanto como los primeros dos meses. He dejado de leer sobre Covid por salud mental, pero sigo enojada porque hay mucho desinterés ya por parte de las demás personas.
Si, admito que ya salgo un poco más. Salgo a ver a mis viejos porque sin duda alguna el no tener comunicación con nadie más que con un individuo que está aprendiendo a regular sus emociones y a hablar, es una forma muy dura de pasar una pandemia. También me llevan a pasear (así como a los animalitos) pero siempre encerrada en el coche mientras veo a la gente tomar su vida normal y lo peor, es que están como si esto ya hubiese terminado. No hay protocolos de salubridad ni sana distancia, es más, acá pareciera que el Covid ni llegó.
Terminé, al fin, el diplomado que comencé por ahí de febrero y estoy muy feliz porque salí con 9.3 (aunque siento que merecía más, tbh) los meses de julio y agosto en el DTIE fueron muy duros, fueron noches sin dormir bien, leyendo, estudiando, aprendiendo muchas cosas y despertando temprano para chingarle a la casa, sola, porque Alex nunca tuvo (y ahora menos tendrá) unos días de descanso para que me pudiera ayudar; de hecho fueron los meses donde más visite a mis padres pues ellos me ayudaron un montón y solo diosito sabe que se los agradezco eternamente.
¿Lloré? Por supuesto. ¿Me empute? Claro que sí. Pero también goze y me demostré que soy capaz de más de lo que puedo imaginar. Ya solo resta presentar el put0 examen de CAE y si lo paso, me podré titular de este martirio que se llama Lengua inglesa.
Al principio de la pandemia, los primeros dos meses fueron llevaderos, debo agradecer a los nooksitos ya que gran parte de afrontar el encierro fue, que conté con ellos en varias cositas cuando jugábamos ACNH, pero como todo en la vida es efímero...eso ahora quedó en esos meses atrás y no me queda más que continuar sola (como siempre me pasa) y ellos seguirán hacia otro lugar. Comentó esto porque me pone triste ser una "apasionada" de la amistad para al final quedarme sola milando como los chinos. Anyway, life goes on.
Como novedad, les cuento que me quedé sin empleo desde hace ya casi 3 meses y estoy, ya en ese punto, en el que siento que me falta poco para tocar fondo. Nadie se imagina lo que siento, o tal vez si porque siempre me quejo de eso en Twitter pero ahí tampoco me ponen mucha atención, so.
Me da mucha frustración y muchas ganas de llorar el haberme quedado sin nada para poder aportar y sin poder comprarme mis pendejadas, como lo hacía de vez en cuando. Así como tambien estoy "sentida" porque a 4 años de haber dejado mi tiempo y horas de mi vida haciendo materiales, el pendejo de mi ex-jefe JAMÁS que me envió un mensaje para darme las gracias y bueno, mis compañeros tampoco se preocuparon mucho por mi situación. Lo cual me lleva a confirmar, que si soy una persona super indiferente hacia los demás y bueno, les ofrezco disculpas por fastidiarlos con mi amistad.
He llorado menos, creo que he aprendido (?) A retener y contener más mis sentimientos y emociones, y aunque en el fondo sé que no está bien, estoy consiente de que en algún momento todo esto que siento va a salir y me voy a hinchar de tanto llorar.
Los días pasan y en muchas ocasiones lo único que quiero son solamente 15 minutos de paz, pero desafortunadamente ahora ya ni en el baño me los puedo dar.
En vísperas de los 31 años, reflexiono que no estoy a gusto conmigo. Soy feliz, creo que sí, I mean, mi familia está conmigo, Alex y Joseph también, unos que otros amigos han seguido mis tragedias pero siento que todo lo que hago o quiero hacer es un total fracaso y que desgraciadamente no cuento con tiempo para saber hacia donde fijar el rumbo de mi vida. He tenido días buenos y también días malos, pero es que a veces uno siente tanto que ya ni dormir te da la paz que necesitas.
Si me dieran la oportunidad de hacer una vez más todo lo que hacía antes de este horrible 2020, creo que me quejaria menos y agradecería lo que la vida me da. Pero como eso no sucede ya no queda otra que soportar, aguantar y orar para que mañana toda mi gente pueda amanecer un día mas.
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