Honestamente días como los de hoy, en los que mi "necesidad" por regalar cosas a las personas que me importan me hacen tener sentimientos encontrados, I mean es como que amodio los días de marketing como lo es San Valentín, reyes, navidad e incluso mi cumpleaños. Ya sé que NO es de ahuevo tener que dar algo a alguien pero tengo unos issues muuuy enterrados que, supongo, son la principal causa de estos sentimientos.
Recuerdo que, cuando estaba en la primaria tenia un crush con un chingo del grupo contrario al mío, del 6°A; era güero, al alto, cejon y con un acento medio regio por ahí. Como toda infanta estúpida hacia gestos de idiota cuando pasaba cerca, a mis amigas les había contado sobre él y cuando lo veíamos era obvia nuestra mirada siguiéndolo a el hasta donde llegara.
Nunca le hable, por supuesto, porque quien era yo para dirigirle una palabra a alguien tan guapo (en ese entonces) cuando yo era una niña toda equis que amaba los zapatos de plataforma, los tenis Jordan más raros del mundo y que su principal forma de crianza eran las caricaturas de las 4.
Debo reconocer que desde hace unos días vengo pensando en esto porqué, un 14 de febrero por ahí de los 2000's estábamos como era de costumbre en las primarias, pasando el día con cambio de actividades, todo normal hasta que en el recreo el güero hizo su aparición y me entregó una notita rosa en la cual había un poema y un sticker de una florecita, el poema decía lo siguiente:
"Para poder ser feliz no basta con ser popular, hay que aprender a sufrir y a saber lo que es amar."
(Sin mágicamente recuerdo ese pinche escrito pero no puedo recordar mis aprendizajes de la universidad)
No les voy a negar que me emocioné, tanto que pase el resto del día estúpidamente feliz. Así fue hasta que antes de la salida, cuando salimos de clase (media hora después porque éramos el peor grupo y nos quedabamos para asesorías de matemáticas) unos amigos del güero se acercaron y me dijeron que la nota no era de él sino que alguien más se la había dado y como no la quería me la dio.
Mmm si, vaya decepción. Que más podía esperar, claro, como les dije siempre fui o seré un pan sin sal para la sociedad. Quiero agregar que esa nota la guardé muchos años hasta que decidí romperla y tirarla.
Claro que, no solo en la primaria vivi decepciones por San Valentín, en la secundaria fue igual, recuerdo uno que fue entre primero y segundo que, hasta mi mejor amiga tenía novio y yo no, terminaron el día con regalo de San Valentín, yo por otro lado volví a casa sin nada como era ya costumbre.
No hubo tanta diferencia en la prepa y en la universidad, en dichos casos en la prepa regalaba golosinas con la intención de llenar el vacío con el cual vivía. Para eso husbando era mi bae y recuerdo taaan bien que una vez en mi desesperación por querer darle algo que hice mi berrinche porque no logré juntar el dinero suficiente para ese llavero de Naruto que quería darle que mi madre, al verme tan miserable y al borde de las lágrimas, me dio el dinero y pidió a mi hermano que me llevará a comprar el regalito.
En la uni, para serles honesta no recuerdo nada sobre un San Valentín bueno, para mí era no más una fecha melosa y pocas veces salía con las manos llenas de algo a diferencia de mis amigas.
Obvio hubieron buenos años, pero como mis recuerdos prefieren sabotearme en estos momentos no puedo pensar en alguno que haya sido, uff memorable.
Aquí entre nos, yo misma soy la culpable de tener todos esos pensamientos de "positivos" para este tipo de fechas. Porqué? Porque crecí viendo series, novelas, programas, fanfics, caricaturas, etc. En donde toda la gente se preocupaba por la protagonista y le llenaban su manos con miles de detalles y regalos.
Asimilo que, como yo nunca me sentí especial en esas celebraciones no me gustaría que alguien más, aún sin tener dicha costumbre, sintiera que no es importante para aunque sea alguien en el mundo y es por eso que aún sin saber que es lo que quiero, me tomo el tiempo para regalarle algo a mis seres queridos. Claro, no es necesario hacerlo en una fecha específica pero sencillamente me dejo llevar, soy humano al fin.
Mi primer año de trabajo en la escuelita recibí muchos detallitos por parte de mis alumnos, los siguientes años tuve una alumnita que me llevaba algún pastelito o un cartel con una dedicatoria. Este año pues no fue así, paso desapercibido, si bien yo tampoco puedo preparar algo dado a que trabajo con toda una escuela pues al menos con alguna actividad fuera de lo académico trato de hacer la diferencia.
Quiero confesar que, no entiendo ni entenderé del todo el vacío que dejan estás fechas en mi pecho. Aunque en realidad no hay algo en específico que quisiera tal vez el hecho de que se tomarán un minuto del día para pensar en un detalle es lo que realmente me haría feliz (?) No sé, a estas alturas de mi vida, ya siendo mamá, no entiendo porque estas cosas me siguen afectando.
Entrar a todas mis redes, ver a la gente que presume sus detalles, sus regalos, me hace sentir lágrimas en los ojos y diría que no entiendo el porqué pero supongo y digo supongo porque esto es lo que siento, es que tal vez como en todo, quiero llenar mi propio vacío haciendo algo por lo demás, porque tal vez un rostro feliz o un gracias puede se suficiente pues porque como pude me tomé el tiempo de pensar en dar algo para regalar tantita felicidad. Muy en el fondo sé que mi mejor inversión debería ser yo, ya saben por eso del amor propio, pero como ese tema aún no lo domino del todo, creo que pretendo ser feliz atraves de terceros.
Anyway, gracias al cielo ya se va a acabar este 14 de febrero y ya veremos como nos tratará el próximo año. Quién quita y ya Pepe podrá darme algo hecho con sus manitas y será suficiente para comenzar a borrar viejas heridas.
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