Sueños, sueños, sueños por todas partes. Desde que tengo uso de razón siempre he tenido sueños muy "inalcanzables", recuerdo que cuando era pequeña uno de mis principales sueños era ser Veterinaria. Sí, quería ayudar a los animalitos, curarlos y mantenerlos con vida y buena salud. Recuerdo que se lo contaba a mi madre con tanta emoción que ella solamente se veía en la necesidad de decirme que es una muy buena opción aunque para hacerlo debería tener un estómago fuerte para soportar sangre, malos olores, heridas y demás cosas que tuviera que hacer; lo mismo sucedió cuando había dicho que quería ser doctora, teniendo la oportunidad de haberlo hecho dijeron que la carrera era muy cara y que conociéndome no creerían que aguantaría todo lo que tendría que ver. Otra fase que tuve fue la de ser caricaturista, cómo me encantaba dibujar y colorear cuando era niña, sencillamente me sentía tan libre y llena de colores cuando lo hacía que para mí no exist...
Pienso que las mujeres tenemos una virtud, que al mismo tiempo es un de los defectos más grandes. Tenemos el don de vivir de la esperanza, de que algún día las cosas cambien, de que algún día él vuelva, que algún día mejoremos. Nos aferramos a la idea de que el destino nos los puso en el camino, y así es, pero vivimos con la esperanza de que el destino no nos los quite porque si el destino nos lo trajo, es para mi. La esperanza hace que perdamos tiempo esperando (que redundante suena) y lastimandonos por cosas que no sabemos si van a suceder. Es por eso que, aun que sabemos que nos haga mal, que quiza él nunca vuelva y que es muy probable que no cambien, que nos aferramos a el amor.
ResponderBorrarLo escribo desde mi punto de vista, mi experiencia y mi situación de ahora. Supongo que esto es una proyección de mis pensamientos.
Te quiero c: