En unas de mis entradas anteriores a esta sección, había publicado la razón de cuales han sido siempre mis mayores motivos para la depresión y baja autoestima, sin embargo algo ha estado sucediendo durante este cuatrimestre Universitario que inconscientemente las cosas han estado resultando mejor de lo que me podía imaginar; es decir que estoy logrando uno de los objetivos que durante muchos años había estado tratando de cumplir, no por estética sino por salud y por beneficio emocional. Estoy bajando el peso *~*. Al principio Alejandro fue el primero en notar esta diferencia junto con otra compañera del salón, pero honestamente no les creí del todo ya que el espejo y la ropa no mostraban resultados. Poco a poco ya no solo eran dos personas quienes empezaban a realizar comentarios sobre mi peso, mi madre, mi maestra de ballet, otros compañeros de clase, otros amigos y uno que otro conocido comenzaron a concordar en decirme que me veía bien y diferente, y casualmente preguntaban si estaba realizando alguna dieta o algo ya que me veían mas delgada O___o.
Debo confesar que es algo que me ha tomado por sorpresa y aún me cuesta bastante caer en el hecho de que finalmente el espejo y la ropa están demostrando los resultados de mis constantes noches de estrés, mi reducción de alimentos chatarra y las horas dedicadas con mucho amor y pasión (aunque a veces me vuelva loca por cuestiones mentales) a todas y cada una de mis clases de ballet, y a los ensayos que literalmente igual han cobrado su parte con mis rodillas y mis lesiones permanentes. Ahora, la parte difícil no es alcanzar la meta sino conservarla y como ya se viene acabando el semestre y con ello viene finalizando mi curso de ballet pues no quedará de otra que recurrir de nuevo a mis alternativas vacacionales para no descuidarme de nuevo.
En conclusión y a fin de cuentas, me siento bien conmigo misma después de muchos años y creo que realmente me veo bien frente al espejo.
Debo confesar que es algo que me ha tomado por sorpresa y aún me cuesta bastante caer en el hecho de que finalmente el espejo y la ropa están demostrando los resultados de mis constantes noches de estrés, mi reducción de alimentos chatarra y las horas dedicadas con mucho amor y pasión (aunque a veces me vuelva loca por cuestiones mentales) a todas y cada una de mis clases de ballet, y a los ensayos que literalmente igual han cobrado su parte con mis rodillas y mis lesiones permanentes. Ahora, la parte difícil no es alcanzar la meta sino conservarla y como ya se viene acabando el semestre y con ello viene finalizando mi curso de ballet pues no quedará de otra que recurrir de nuevo a mis alternativas vacacionales para no descuidarme de nuevo.
En conclusión y a fin de cuentas, me siento bien conmigo misma después de muchos años y creo que realmente me veo bien frente al espejo.
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